sábado, 2 de junio de 2012


Lola


Lola recae junto a mis piernas y besa suavemente aquel rastro de que estuve afeitándome hoy a la mañana. Sentir sus labios en mi piel conmueve a quien sea. Es imposible no notar como la escena sensual promete tanto cariño y tanto deseo. Es imperdonable poder vivirlo sin pensar en las múltiples ocurrencias de cómo haber muerto para estar agonizando y tratar a esa inocente realidad como un calmante para el dolor que pueda estar sintiéndose. En fin, Lola besaba mi rostro.
            Haría algo mas de la eternidad misma que yo conocía el sabor de sus labios, no era necesario degustarlos para saber que no se trataba de una ficción, de una simple idea de que nos era imposible ser felices a los dos. Lola tenía todo ese placer que alguien podría soñar alguna vez con. Yo era simplemente yo. Lola besaba mi rostro desnudo.
            Sabía ciertamente que sus labios enarbolaban el abuso erótico de la carne disponible en ellos… conocía tan bien como sobresalían sensualmente de la mediocridad a la que todos no aspiran pues la consideran propia del ser. Yo estaba siendo acosado por una boca, creatura divina o exageración de la voluptuosidad. Una linda bailarina con dos comisuras que ocultaban la felicidad propia. Sentir como cada segundo hacía de mi sonrisa más amplia y pronunciada hacían de Lola tal vez una mujer mas feliz todavía.
            Lola besaba mi rostro. Los cuerpos inertes y desnudos mantenían su reposo, no teníamos intención de acercarlos ni un segundo ni un centímetro más. Estaban inertes pues Lola me besaba y tal vez eso era todo lo que necesitábamos. Estaba inertes pues no era necesario sentir mucho mas. Todavía estábamos quietos. Y el silencio hacía que el aire se torne mas cálido o tal vez abusado por la respiración agitaba de ambos. Sentir como su pecho deseaba estallar y el mío respondía igual ante sus caricias y hacer caso omiso a esta señal nos dejaba en plena conciencia de que todo estaba bien y se necesitaban cada vez los inertes cuerpos que yacían bajo las sábanas.


            Desnudos y no mas inertes ahora podrían tenerse, olerse, comerse, sentir la ceguera pero sin embargo darle un paso en falso al simple hecho de avanzar y hacerlo para llegar mas allá, mas allá que nunca antes. Desnudos pero vestidos con la vida como única prenda dedicada a ser testigo de si misma, se encontraban uno sobre el otro, o viceversa sin importar quien era qué… o si un error hacía de ellos uno… o ninguno. Pero sin importarles ninguna de estas ideas sacaron a las ideas de sus cabezas para fomentar otras y mas nuevas en sus vidas. Dejar idealismos de lado y continuar como si se empezara todo nuevamente o si fuese un inicio realmente.
            Veían como las sábanas estallaban bajo el fuego y todo era nada o nada era todo. La oscuridad los recobijaba sin que ellos lo supieran o importase acaso. Lola y su amor estallaban en el sueño profundo nuevamente para seguir viviendo.

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